Las poesías le quedan cortas a todo lo que siento;
la salada agua del mar no arrastra el sufrimiento.
Y te miro como sombra cuando pasas a mi lado,
no hablas, ni te acercas... y me hundo en los reclamos.
Pintaré de sombra un lienzo;
de mis lágrimas pintura,
los pinceles de coraje
y la base de amarguras.
Crearé un día nublado donde palpe la tristeza.
Me sacaré la espina ardiente;
desecharé las penas.
Y es que tiendes a ser frío...
a burlarte del cariño,
a pensar que el mundo es tuyo
y yo debo de seguir...
de seguir cuando caminas,
sin hacerlo a tu lado,
en cambio quieres que lo haga
como animal que sigue al amo.
Me arde la sangre al verte,
quema la piel los huesos;
te odio, te detesto y al mismo tiempo amo.
La miras y te arrastras siguiendo su camino,
le ruegas que se quede,
lloriqueando como niño.
Me usas como tributo,
para tu reina orgullosa.
Ella quiere verme débil,
encadenada a la derrota.
Y yo que nunca te he fallado,
sólo recibo tu espalda.
Te volteas, no das la cara
Y me dices que me vaya.
¡Que vida tan dichosa!
Ha castigado a quien quiere.
Voltea ambos papeles...
sale triunfante quien hiere.
la salada agua del mar no arrastra el sufrimiento.
Y te miro como sombra cuando pasas a mi lado,
no hablas, ni te acercas... y me hundo en los reclamos.
Pintaré de sombra un lienzo;
de mis lágrimas pintura,
los pinceles de coraje
y la base de amarguras.
Crearé un día nublado donde palpe la tristeza.
Me sacaré la espina ardiente;
desecharé las penas.
Y es que tiendes a ser frío...
a burlarte del cariño,
a pensar que el mundo es tuyo
y yo debo de seguir...
de seguir cuando caminas,
sin hacerlo a tu lado,
en cambio quieres que lo haga
como animal que sigue al amo.
Me arde la sangre al verte,
quema la piel los huesos;
te odio, te detesto y al mismo tiempo amo.
La miras y te arrastras siguiendo su camino,
le ruegas que se quede,
lloriqueando como niño.
Me usas como tributo,
para tu reina orgullosa.
Ella quiere verme débil,
encadenada a la derrota.
Y yo que nunca te he fallado,
sólo recibo tu espalda.
Te volteas, no das la cara
Y me dices que me vaya.
¡Que vida tan dichosa!
Ha castigado a quien quiere.
Voltea ambos papeles...
sale triunfante quien hiere.