Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Y tú primavera
A mi niña le dije un día amable
te tengo novia de mi gran perfume
que te quisiera por mi vera tul;
tan bella amante como lo era ella,
la vida esbelta que de sí presume
es encantarme de su amor azul.
Que de mí tú no sepas nunca nada,
y que de mí tu alma quede en paz,
que mi sombra no sea la coartada
que corte a la extrañeza tu antifaz.
Que mis labios te digan cómo piensan,
los besos a una rosa no es el mal,
que flores te daría que embelesan
si quisieras este dulce de mi sal.
No es la luna sin plena oscuridad
la que alumbra en cada noche el dolor;
si tú, mi gran amor y mi derroche,
a la vez divina aurora en verdad,
me ofreces de tu sol ese reproche,
no creas que una rosa es el amor.
Tú en primavera, y yo de invierno frío,
y todo es de tierra, y nada es el río.
A mi niña le dije un día amable
te tengo novia de mi gran perfume
que te quisiera por mi vera tul;
tan bella amante como lo era ella,
la vida esbelta que de sí presume
es encantarme de su amor azul.
Que de mí tú no sepas nunca nada,
y que de mí tu alma quede en paz,
que mi sombra no sea la coartada
que corte a la extrañeza tu antifaz.
Que mis labios te digan cómo piensan,
los besos a una rosa no es el mal,
que flores te daría que embelesan
si quisieras este dulce de mi sal.
No es la luna sin plena oscuridad
la que alumbra en cada noche el dolor;
si tú, mi gran amor y mi derroche,
a la vez divina aurora en verdad,
me ofreces de tu sol ese reproche,
no creas que una rosa es el amor.
Tú en primavera, y yo de invierno frío,
y todo es de tierra, y nada es el río.