necros73
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y un ángel cayó...
II
Haciendo gala de decrepitud
dictaste leyes
y alabanzas
a un hatajo de ignorantes,
misóginos
y supersticiosos campesinos.
El pueblo elegido,
buen chiste fue ese,
bromista cruel,
los marcaste para el matadero.
Tú hijo Adolfo
se carcajeaban de tu prole
mientras que prolijamente
con la ayuda de tu otro pueblo,
alimentaba los hornos crematorios
de Auschwitz
y demás centros de veraneo
creados por los hombres.
¿Qué pensabas al dictar
tus sagrados libros a los hombres?
o fue para variar
tu infinita vanidad e ignorancia,
la mal llamada divina sabiduría,
la que te llevó a imponer
como ley lo que desconocías.
Soberbia e inhumana
es la escritura
que dicta tus mandatos,
esas obligaciones
que los hombres contraen
con su amoroso dueño,
perdón, creador
Jesús era un ingenuo
y fue lo suficientemente estúpido
para creer en tus promesas
de un nuevo Dios lleno de amor.
¿Dónde estabas cuando
los clavos horadaban su piel,
cuando fue crucificado?
A mí no puedes engañarme,
eres el mismo de siempre,
eres como el niño
que arranca las alas
de una mosca
para averiguar como vuelan,
así fue tu actuar
para con los hombres,
les negaste el cuerpo,
su única propiedad,
para luego sentarte a ver
como sufría con él.
¿Cómo convivir con lo que es pecado?
Por siglos se han bañado
en la sangre de sus semejantes,
se han asesinado
y maldecido en tu nombre,
no existe mayor genocida intelectual
que tú y tus santos libros.
Musulmanes,
cristianos,
judíos,
hindúes,
es la misma mierda espiritual
que ahoga en sangre
y mentiras a los hombres.
¿Si sabías de sus tendencias homicidas ?
¿Porqué dotarlos de las armas intelectuales
y espirituales para que se asesinaran
en nombre de la verdadera fe?
De veras pensaste que,
Amaos los unos a los otros,
bastaría para contener
su sed de orden y progreso,
cimentada en la opresión
indiscriminada del pueblo de Dios,
in god we trust .
Reprimaós los unos a los otros,
esa fue tu secreta intención,
bonita forma de librarte
de esa paternidad mal habida llamada hombre.
Expulsados del paraíso,
vagan en pos de una luz,
de una guía,
de esa señal tuya
que ha de redimirlos
Pero no hay quién
se apiade de ellos,
Dios senil y vengativo
que se ríe de la ingenuidad
de los mortales.
Mal de millones consuelo de uno.
Continuará...
II
Haciendo gala de decrepitud
dictaste leyes
y alabanzas
a un hatajo de ignorantes,
misóginos
y supersticiosos campesinos.
El pueblo elegido,
buen chiste fue ese,
bromista cruel,
los marcaste para el matadero.
Tú hijo Adolfo
se carcajeaban de tu prole
mientras que prolijamente
con la ayuda de tu otro pueblo,
alimentaba los hornos crematorios
de Auschwitz
y demás centros de veraneo
creados por los hombres.
¿Qué pensabas al dictar
tus sagrados libros a los hombres?
o fue para variar
tu infinita vanidad e ignorancia,
la mal llamada divina sabiduría,
la que te llevó a imponer
como ley lo que desconocías.
Soberbia e inhumana
es la escritura
que dicta tus mandatos,
esas obligaciones
que los hombres contraen
con su amoroso dueño,
perdón, creador
Jesús era un ingenuo
y fue lo suficientemente estúpido
para creer en tus promesas
de un nuevo Dios lleno de amor.
¿Dónde estabas cuando
los clavos horadaban su piel,
cuando fue crucificado?
A mí no puedes engañarme,
eres el mismo de siempre,
eres como el niño
que arranca las alas
de una mosca
para averiguar como vuelan,
así fue tu actuar
para con los hombres,
les negaste el cuerpo,
su única propiedad,
para luego sentarte a ver
como sufría con él.
¿Cómo convivir con lo que es pecado?
Por siglos se han bañado
en la sangre de sus semejantes,
se han asesinado
y maldecido en tu nombre,
no existe mayor genocida intelectual
que tú y tus santos libros.
Musulmanes,
cristianos,
judíos,
hindúes,
es la misma mierda espiritual
que ahoga en sangre
y mentiras a los hombres.
¿Si sabías de sus tendencias homicidas ?
¿Porqué dotarlos de las armas intelectuales
y espirituales para que se asesinaran
en nombre de la verdadera fe?
De veras pensaste que,
Amaos los unos a los otros,
bastaría para contener
su sed de orden y progreso,
cimentada en la opresión
indiscriminada del pueblo de Dios,
in god we trust .
Reprimaós los unos a los otros,
esa fue tu secreta intención,
bonita forma de librarte
de esa paternidad mal habida llamada hombre.
Expulsados del paraíso,
vagan en pos de una luz,
de una guía,
de esa señal tuya
que ha de redimirlos
Pero no hay quién
se apiade de ellos,
Dios senil y vengativo
que se ríe de la ingenuidad
de los mortales.
Mal de millones consuelo de uno.
Continuará...
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