Y uno se va lloviendo,
arrastrando los pies;
pesada maquina
de asfixiado aliento,
y pareciera que todos
vueltos humo,
vueltos polvo,
se asfixian en mis retinas,
y agachan la mirada,
y se callan,
como si su voz;
extinta flama
los resguardara de mi tristeza.
Pero mi tristeza cae desde el cielo
de una nube inmóvil,
que duerme con los ojos abiertos,
y escucha oraciones
para olvidar que esta muerto,
que la eternidad de las piedras
no es espejo de su cuerpo,
y la noche de los hombres
no es eterna bajo el suelo.
arrastrando los pies;
pesada maquina
de asfixiado aliento,
y pareciera que todos
vueltos humo,
vueltos polvo,
se asfixian en mis retinas,
y agachan la mirada,
y se callan,
como si su voz;
extinta flama
los resguardara de mi tristeza.
Pero mi tristeza cae desde el cielo
de una nube inmóvil,
que duerme con los ojos abiertos,
y escucha oraciones
para olvidar que esta muerto,
que la eternidad de las piedras
no es espejo de su cuerpo,
y la noche de los hombres
no es eterna bajo el suelo.
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