Martín Enrico
Poeta recién llegado
Y yo que pensaba en atardeceres, en azúcar por demás,
en que algunos mercaderes vendan sueños a la mitad,
en angustia superada, en vendas pa´ la soledad,
en soleadas madrugadas, en la extinción de los quizás.
en que algunos mercaderes vendan sueños a la mitad,
en angustia superada, en vendas pa´ la soledad,
en soleadas madrugadas, en la extinción de los quizás.
Y yo que pensaba pensarte a diario y que tú me imitaras,
pensaba en que lo que ahora pienso nunca se me iba a ocurrir.
Y yo que esperaba hacer un inventario de tus sueños pendientes
para cumplir urgente lo que me quieras pedir.
pensaba en que lo que ahora pienso nunca se me iba a ocurrir.
Y yo que esperaba hacer un inventario de tus sueños pendientes
para cumplir urgente lo que me quieras pedir.
Ahora me di cuenta de que mintió el destino
porque el amor que vino se fue antes de llegar,
se secó el misterio, se esclareció el hecho
y en medio del despecho el llanto ríe igual.
porque el amor que vino se fue antes de llegar,
se secó el misterio, se esclareció el hecho
y en medio del despecho el llanto ríe igual.
Ahora comprendo que Cupido se fue de viaje
y se olvidó de ti, pero tú pagaste el pasaje.
Y aquella culpa que te quise entregar nunca fue recibida
quedando la partida ganada a tu favor, yo no tuve
valor ni ganas de jugar.
y se olvidó de ti, pero tú pagaste el pasaje.
Y aquella culpa que te quise entregar nunca fue recibida
quedando la partida ganada a tu favor, yo no tuve
valor ni ganas de jugar.
Y yo que pensaba en sólidos desvelos, en diurnas serenatas,
en infinitas caminatas a un futuro bilateral,
en canciones con sentido, en condenas de felicidad,
en incierta seguridad, en que viva lo que hoy matas.
en infinitas caminatas a un futuro bilateral,
en canciones con sentido, en condenas de felicidad,
en incierta seguridad, en que viva lo que hoy matas.
Y yo que insistía en idealizar errores, en forzar la libertad,
creía que las estaciones nunca iban a cambiar.
Y yo que pensaba en pensamientos tontos, en ver tu corazón,
en que tus sentimientos fijaran los montos de mi inspiración.
creía que las estaciones nunca iban a cambiar.
Y yo que pensaba en pensamientos tontos, en ver tu corazón,
en que tus sentimientos fijaran los montos de mi inspiración.