Vladimir Rommel
Poeta recién llegado
Quiero bailar contigo hasta que nuestros pasos,
terminen cansados bajo el soporte de una cama,
y que nuestros corazones emerjan del silencio en un solo latido,
y que tu cuerpo resucitado descanse mansamente sobre el mío,
y que tus ojos no se espanten de lo que hasta entonces habremos vivido.
Y que te vuelvas el poema jamas escrito por mis manos,
y que tu sangre y mi sangre en un pacto eterno hayan confluído,
y que ya no habrá vida y que ya no habra muerte,
solo tu cuerpo en medio de la nada, rogándome que lo explore,
solo tu cuerpo en medio de lanada, pidiéndome que lo devore.
Y cuando quedes sola, con mi esencia en tu interior,
querrás que mi noche se aventure sobre tu vestido,
y tus cabellos mal peinados se enredarán con tus gemidos
y llegarás a la gloria y te colgarás de la luna,
y tendrás en tu alma, mi nombre marcado.
Pero tus ojos extraviados, seguirán tus devaneos,
y te volveras lluvia y yo me volveré fuego,
un fuego abrazador que no se enfría con tu lluvia,
un fuego abrumador que se alimenta de tus garúas.
y cuando frente a ti, me tengas sediento y cansado,
pidiéndote que me maldigas y rogándote que me desprecies,
tus labio delienados no articulan palabras para abrirme una herida,
solo callas y das la vuelta y te vas sin mirarme,
y me quedo solo y frío sin poder odiarte,
devolviendome al abismo, del cual tú supiste sacarme.
terminen cansados bajo el soporte de una cama,
y que nuestros corazones emerjan del silencio en un solo latido,
y que tu cuerpo resucitado descanse mansamente sobre el mío,
y que tus ojos no se espanten de lo que hasta entonces habremos vivido.
Y que te vuelvas el poema jamas escrito por mis manos,
y que tu sangre y mi sangre en un pacto eterno hayan confluído,
y que ya no habrá vida y que ya no habra muerte,
solo tu cuerpo en medio de la nada, rogándome que lo explore,
solo tu cuerpo en medio de lanada, pidiéndome que lo devore.
Y cuando quedes sola, con mi esencia en tu interior,
querrás que mi noche se aventure sobre tu vestido,
y tus cabellos mal peinados se enredarán con tus gemidos
y llegarás a la gloria y te colgarás de la luna,
y tendrás en tu alma, mi nombre marcado.
Pero tus ojos extraviados, seguirán tus devaneos,
y te volveras lluvia y yo me volveré fuego,
un fuego abrazador que no se enfría con tu lluvia,
un fuego abrumador que se alimenta de tus garúas.
y cuando frente a ti, me tengas sediento y cansado,
pidiéndote que me maldigas y rogándote que me desprecies,
tus labio delienados no articulan palabras para abrirme una herida,
solo callas y das la vuelta y te vas sin mirarme,
y me quedo solo y frío sin poder odiarte,
devolviendome al abismo, del cual tú supiste sacarme.