Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Dueto Laurita
Francisco Ivan Pazualdo
Un planeta de senos intocables,
que aguardan por el soplo de una brisa
que escale la risa de una blusa
atendiendo botón por botón.
Manos sucumbiendo a tu cuerpo,
hilos rotos, desgarrados por la prisa,
un aliento hecho fuego,
la quimera es más bandida.
Esas manos saciables, rituales de los destinos
que somos hilos que se amarran a un tejido
lacerante y negro,
como libre abrigo revuelto con la almohada.
Cuerpos celosos, abrazados entre sabanas,
juegan las manos, movimientos firmes
encajados con abrazos,
redimiendo cada noche, una historia sin pecado.
¿Pecarías conmigo bajo este cielo?
¿Me harías fugaz entre tus manos?
De tu cuerpo beber quiero
¿Me harías tuya, aunque sea soñando?
Pecaría contigo bajo este cielo y otro,
te haría fugaz en estas mis manos,
te propondría para mi aunque sea soñando,
quiero beberte el alma, musitando.
Ven y entona conmigo cantos de amantes,
que el quejido del viento, en mi cuerpo tú aplaques,
cumpliendo las fantasías
que a mi alma desataste.
Te desatare hasta las piernas,
que han quedado dormidas en un lecho
pareciéndose a mis brazos
que te encierran, que te encierran.
No liberes mis encantos,
Sigue atándome a tus piernas,
Si tú sientes lo que siento,
aprovechemos este encuentro.
Ya el final de la noche se acerca
ya unimos los latidos
nos caímos en blusa y camisa
y nos tendimos en la paja del cielo.
Francisco Ivan Pazualdo
Un planeta de senos intocables,
que aguardan por el soplo de una brisa
que escale la risa de una blusa
atendiendo botón por botón.
Manos sucumbiendo a tu cuerpo,
hilos rotos, desgarrados por la prisa,
un aliento hecho fuego,
la quimera es más bandida.
Esas manos saciables, rituales de los destinos
que somos hilos que se amarran a un tejido
lacerante y negro,
como libre abrigo revuelto con la almohada.
Cuerpos celosos, abrazados entre sabanas,
juegan las manos, movimientos firmes
encajados con abrazos,
redimiendo cada noche, una historia sin pecado.
¿Pecarías conmigo bajo este cielo?
¿Me harías fugaz entre tus manos?
De tu cuerpo beber quiero
¿Me harías tuya, aunque sea soñando?
Pecaría contigo bajo este cielo y otro,
te haría fugaz en estas mis manos,
te propondría para mi aunque sea soñando,
quiero beberte el alma, musitando.
Ven y entona conmigo cantos de amantes,
que el quejido del viento, en mi cuerpo tú aplaques,
cumpliendo las fantasías
que a mi alma desataste.
Te desatare hasta las piernas,
que han quedado dormidas en un lecho
pareciéndose a mis brazos
que te encierran, que te encierran.
No liberes mis encantos,
Sigue atándome a tus piernas,
Si tú sientes lo que siento,
aprovechemos este encuentro.
Ya el final de la noche se acerca
ya unimos los latidos
nos caímos en blusa y camisa
y nos tendimos en la paja del cielo.