NiñaSanctuary
Poeta adicto al portal
Ya entendí que no te importo nada.
Podrían pasar las decadencias de la vida
sin que regresaras la mirada.
Eres tan soberbio, tan altivo,
tan desaliñado, ¡quién te viera!
Que con esa línea puedas tú
dejar desconsolada a cualquiera.
Ya entendí que no te aqueja nada.
Por la vida vas deshojando flores bellas
que marchitan bajo el tacto de tus manos.
Eres tan experto, tan ensayado,
tan dulce y atinado a la primera,
que ninguna se percibe engañada
ni con esa voz escuálida y somera.
Una vez en tu regazo, impresionas.
¡Vaya forma de ir mostrando atributos,
pues con tan poco “paquete” no desilusionas!
Tal vez sean tus manos o tus dientes…
O esa mirada compasiva llena de fuego;
la forma en la que vas haciendo cautiva
nuestra vanidad para acrecentar tu alter ego.
Acto seguido, infame, te desapareces,
como el héroe arrogante y fugitivo,
llevándote la última gota de miel en tus labios
para que una vaya por la vida suplicándote la boca.
Y si acaso una optara por hacerse la digna,
y en el duelo de perderte ya no te buscara,
por supuesto que no ganaría más que la derrota
pues al cabo tienes otras que están ya en tu mira.
Y por eso ya entendí que no te importo nada,
en absoluto, como no te importa alguna.
En tu colección de aromas femeninos,
no recuerdas ya la esencia de ninguna.
Yo caí en tu trampa adormecida, farandulero.
Y hoy despierto sin saber en qué momento me perdí.
Mas no veo llegar la hora en que pueda tus efectos revertir,
y vengar tu cobarde hazaña, hombre mortero.
Última edición: