Indomable y dominante, frío, distante.
Palabras secas, tajantes, profundas heridas se abren;
ignorarlas ya no puedo, pues se entierran en el alma.
Crees que no duele, que las palabras no cuestan,
que un día se olvidan, y otra vez como si nada.
Más me duele tu silencio, como si fuera yo fantasma.
Ese muro de cemento, impenetrable como cuarzo,
me desgarra por dentro, hasta no quedar pedazo.
Flor marchita, poca cosa, agotada de este juego,
me venciste, lo acepto, a seguir ya me niego.
La llama se extingue, y no hay remedio.
¿Es hora de irme? quizás ya es tiempo...
Me resisto, es que aún te quiero.
Cada vez es más fácil imaginarme lejos,
romper las promesas de amor eterno.
Ani Lorca
Palabras secas, tajantes, profundas heridas se abren;
ignorarlas ya no puedo, pues se entierran en el alma.
Crees que no duele, que las palabras no cuestan,
que un día se olvidan, y otra vez como si nada.
Más me duele tu silencio, como si fuera yo fantasma.
Ese muro de cemento, impenetrable como cuarzo,
me desgarra por dentro, hasta no quedar pedazo.
Flor marchita, poca cosa, agotada de este juego,
me venciste, lo acepto, a seguir ya me niego.
La llama se extingue, y no hay remedio.
¿Es hora de irme? quizás ya es tiempo...
Me resisto, es que aún te quiero.
Cada vez es más fácil imaginarme lejos,
romper las promesas de amor eterno.
Ani Lorca
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