prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las bestias decapitadas del silencio
entre las peregrinas flores de agua
de tus ojos.
Que no me ames a cualquier precio, mujer,
es lo que siempre te he dicho
que no exijas a tu carne
que se comprometa a malgastar abrazos
si por el valle de la muerte
me quedo atrás.
Ese puente
entre nuestros labios,
ya es memoria.
Los segundos mueren uno tras otro,
como ovejas asustadas
se lanzan al precipicio del olvido,
y allá,
esas cabezas
de bocas abiertas
con mucho hambre de palabras....
entre las peregrinas flores de agua
de tus ojos.
Que no me ames a cualquier precio, mujer,
es lo que siempre te he dicho
que no exijas a tu carne
que se comprometa a malgastar abrazos
si por el valle de la muerte
me quedo atrás.
Ese puente
entre nuestros labios,
ya es memoria.
Los segundos mueren uno tras otro,
como ovejas asustadas
se lanzan al precipicio del olvido,
y allá,
esas cabezas
de bocas abiertas
con mucho hambre de palabras....
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