danie
solo un pensamiento...
La prensa de la mudez, oprime mi palabra
en el estrecho lecho de mi funesta vida,
recorro los pasillos de la memoria
trayéndome recuerdos;
entre la muchedumbre y el abucheo
del fuego sicodélico del taciturno pedante,
desmembrando el epítome de los pecados,
que sustenta al sobreviviente del sideral astro
entre los signos del axioma
y los monumentales tótems del credo.
Aprietan fuerte mi garganta
las garras filosas de las sombras del pasado;
ni un grito puedo emitir, ni siquiera un susurro,
fonema de la mudes innata,
sangre de mi estirpe mas allá de mi tiempo.
Crujen las entrañas por la flema del casto abolengo,
caos en las cuencas del latifundio
de una sociedad sumergida sobre el mármol y el ocre frío,
varada en el paradigma,
paralizando e hipnotizando al libre albedrío
En el palco de la cúspide de la creación, observo
como instiga la eufonía del holocausto a mis sentidos,
pergaminos de papiro furtivos
se quieren escapar de mis sueños
ocultos en la tinieblas.
Se adelanta a mi existencial vida el parlante suicida
Se adelanta a mi existencial vida el parlante suicida
y mueren mis sueños de expresar el simbolismo,
profesado en la ignorancia blasfemada
del dictamen y la fiel doctrina.
¡Esto me paso por no concebir la fe profesada
y ahora ya no me queda aliento ni para tallar mi epitafio
en la cruz que custodiara la bóveda
perpetua de los despojos de este cuerpo!
Muchas veces el presbítero nos dice haz lo que yo profetizo
la pedantería ofusca la calma divina,
desarraigando el camino
por el presuntuoso sendero de la aparente alabanza divina
¡Sólo esperó qué no sea tardé para otros corderos qué van hacia el precipicio!
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