Poetas húbolos
por calles a doscientos.
Paseando con postín
a costa de la miradas
peloteras, engalanas
que hacen de vanidad
no una falta capital,
sino sobrada virtud.
Estirados, engreídos
capaces de tempestades
adheridas a los mares.
Escritos de mala tinta
de tan pendenciero agüero
que salvan de la blasfemia,
solo por no ir al poderoso.
Execraciones impúdicas
a mejor decir;
vituperios desmedidos
con mucho odio sutil,
que vale para ser
títere de feria o bufón de corte
según merece y excuses.
Amo de pluma aberra tinta
protector de noche en día
limpia cubierta de barco hundido
o lo que es peor
defensor de ceniza
de lo que antes fuera detrito.
por calles a doscientos.
Paseando con postín
a costa de la miradas
peloteras, engalanas
que hacen de vanidad
no una falta capital,
sino sobrada virtud.
Estirados, engreídos
capaces de tempestades
adheridas a los mares.
Escritos de mala tinta
de tan pendenciero agüero
que salvan de la blasfemia,
solo por no ir al poderoso.
Execraciones impúdicas
a mejor decir;
vituperios desmedidos
con mucho odio sutil,
que vale para ser
títere de feria o bufón de corte
según merece y excuses.
Amo de pluma aberra tinta
protector de noche en día
limpia cubierta de barco hundido
o lo que es peor
defensor de ceniza
de lo que antes fuera detrito.