Él no lo sabe, pero lo extraño
se fue un día,
no quiso decirme nada.
Lo deje ir esa vez,
no lo buscaré, me dije
pero hoy miré aquel rincón nuestro
y supe que ya me olvido.
Me olvido para siempre
lo sé…
Se fue y no quiso saber de mí,
el aire esta solitario
la soledad la puedo sentir,
aquí no hay nadie
olvidar es morir,
he muerto en su lejano mundo.
Lo extraño,
él no lo sabe,
aún busco su nombre
aún recuerdo su rostro
sé dónde vive,
pero nunca he de llegar…
Le dije una vez
cuando muera le buscaré,
me despediré
y agradeceré haberle conocido.
Espero alguien le diga,
el viento le diga
el mar le diga
la luna le diga
el cielo, alguien, dígale.
Que lo extraño
que se dónde vive, pero no llegaré
más en sus sueños más ocultos
ahí me vera.
Él no lo sabe,
pero jamás lo olvidare,
él no lo sabe
pero de verdad le quise.
Ya me olvido, lo sé
pero yo sigo perdida en su pluma libre.
Wicc, tu poema me inspiró uno que escribí hace tiempo y que tenía olvidado. Sin embargo, mira, me lo recordaste. El olvido no existe, solo existe la distancia. La distancia entre dos cuerpos se vuelve un precipicio que se puede cruzar con las cuerdas de la palabra. Un placer pasar por tu bello y melancólico trabajo, bella. Un beso.
El no verso
Encontrar la libertad
que se quedó esperándote en la esquina.
Pasar junto a ella,
y no ver la mano que te extiende
abriéndote la puerta de la verdad.
Perdiste la llave.
Tus ganas de vivir llegaron tarde;
las ahogaste hundiendo tus silencios en lo negro.
Allí donde no los oye nadie.
El tiempo se cansó de esperarte
sentado en el renglón torcido que fue tu vida
y la pluma que escribe tu destino,
ya no escribe.
Ahora juega como loca a extrañarte;
ya no está ahí...
No te olvida, pero ya ni la ves, ni te ve.
Ahora que la vida ya es poca, la extrañas;
la dejaste en aquél túnel negro...
Olvidada;
abrazada a la razón de ser de un verso nonato.
Estás cansado...
Buscas de nuevo una última bocanada de aíre,
estallando por momentos en tu amnesia.
La abrazas en sueños.
Vives buscando un puerto donde dejar tu barco,
sin saber que el viento rompió tus amarras
y te escupió todo su aire, deshilachando tus velas.
Tu alma naufragó en el mar de lo sombrío,
pero aunque estés roto, sientes la vida muy dentro;
-allí donde ignoras la mano que te tiende el mundo-.
Y de nuevo, ganará el olvido.