Javi C.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya, ni siquiera...
suicidar mi tristeza
queda, me consuela,
ya, no pongo nombre
a esto que siento
y me corroe, come
mis entrañas, mi alma.
Ya, ni siguiera...
degusto el sabor salado
de mis lágrimas secas,
ahora, en este momento,
en el que me ahogo
en mis propias miserias.
Momento
en el que sólo me quedan
despojos de aquello que no fue
siquiera.
La mierda es más bella
que este sentir
pues su olor repele, ahuyenta,
yo, ni siquiera
...soy por nombre
indiferencia.
Mi único aliento-un leve hilo-
que me sustenta
al borde del precipicio
de la tristeza
es sentirte de tal forma
que mi orgullo-si es que queda-
no te oiga
estallar en carcajadas
caso que yo muera
...pues aun muerto
esto que siento-esto que ya
no tiene nombre-
seguirá viviendo conmigo
donde moran las ánimas, y
ni ahí, siquiera, estaré en paz;
por ello, tal vez, no quiera ni morir,
y quiera seguir en tu compañia
pues eres-odio afirmar- lo único
que me alimenta,
la única causa por la que aún vivo, y
por ti no me arrojaré al vacío.
Yo te maldigo,
también te bendigo,
por ti vivo,
por ti lloro y río
ante la broma de la vida
y mi muerte.
suicidar mi tristeza
queda, me consuela,
ya, no pongo nombre
a esto que siento
y me corroe, come
mis entrañas, mi alma.
Ya, ni siguiera...
degusto el sabor salado
de mis lágrimas secas,
ahora, en este momento,
en el que me ahogo
en mis propias miserias.
Momento
en el que sólo me quedan
despojos de aquello que no fue
siquiera.
La mierda es más bella
que este sentir
pues su olor repele, ahuyenta,
yo, ni siquiera
...soy por nombre
indiferencia.
Mi único aliento-un leve hilo-
que me sustenta
al borde del precipicio
de la tristeza
es sentirte de tal forma
que mi orgullo-si es que queda-
no te oiga
estallar en carcajadas
caso que yo muera
...pues aun muerto
esto que siento-esto que ya
no tiene nombre-
seguirá viviendo conmigo
donde moran las ánimas, y
ni ahí, siquiera, estaré en paz;
por ello, tal vez, no quiera ni morir,
y quiera seguir en tu compañia
pues eres-odio afirmar- lo único
que me alimenta,
la única causa por la que aún vivo, y
por ti no me arrojaré al vacío.
Yo te maldigo,
también te bendigo,
por ti vivo,
por ti lloro y río
ante la broma de la vida
y mi muerte.
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