Faba Nightshadow
Poeta recién llegado
Tú ya no eres un vicio,
eres mi adicción,
fuego quemando por dentro
llamas en mi interior.
Aire que sopla lento,
denso como vapor,
una avalancha de nieve,
aplastando sin temor.
Tierra que se amotina,
y se moja con la lluvia,
agua que se condensa
formando nubes oscuras.
Ceniza que sigue ardiendo
aun ya sin combustible,
frío que penetra hondo
en las fibras más sensibles.
Polvo que se dispersa
al contacto con el viento,
sombras en las tinieblas
llegando a su fin eterno.
Sangre que se gangrena
en algún rincón de un cuerpo,
vino que se fermenta
en su punto de añejamiento.
Sol calcinando las pieles
dejando marcas hirientes,
noche que llega siempre
puntual, sigilosamente.
Tú ya no eres mi vicio,
eres mi adicción,
y yo seguiré insistiendo
hasta que te consuma mi amor.
eres mi adicción,
fuego quemando por dentro
llamas en mi interior.
Aire que sopla lento,
denso como vapor,
una avalancha de nieve,
aplastando sin temor.
Tierra que se amotina,
y se moja con la lluvia,
agua que se condensa
formando nubes oscuras.
Ceniza que sigue ardiendo
aun ya sin combustible,
frío que penetra hondo
en las fibras más sensibles.
Polvo que se dispersa
al contacto con el viento,
sombras en las tinieblas
llegando a su fin eterno.
Sangre que se gangrena
en algún rincón de un cuerpo,
vino que se fermenta
en su punto de añejamiento.
Sol calcinando las pieles
dejando marcas hirientes,
noche que llega siempre
puntual, sigilosamente.
Tú ya no eres mi vicio,
eres mi adicción,
y yo seguiré insistiendo
hasta que te consuma mi amor.
Última edición: