Ricardo José Lascano
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya no es el párpado un íntimo pasaje
ni el águila despeñada el remoto olvido.
Ya no es tan preciosa la noche,
ni su habitual alhaja sombría, una leve rosa,
ni su prenda de bruma, un ramo del frío;
ya no es tan solitario tu nombre,
sí, las profundas columnas de los días,
la honda campana de los dormidos
y aunque la soledad se hospede
en olas de mercurio, en mis manos suavizada
o las formas no entonen la presencia,
no combatan su hidalguía, yo recobro
ante ti la ventura del hallazgo,
el acompasado devenir de los principios.
ni el águila despeñada el remoto olvido.
Ya no es tan preciosa la noche,
ni su habitual alhaja sombría, una leve rosa,
ni su prenda de bruma, un ramo del frío;
ya no es tan solitario tu nombre,
sí, las profundas columnas de los días,
la honda campana de los dormidos
y aunque la soledad se hospede
en olas de mercurio, en mis manos suavizada
o las formas no entonen la presencia,
no combatan su hidalguía, yo recobro
ante ti la ventura del hallazgo,
el acompasado devenir de los principios.
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