Ya no es tiempo de ceses ni dimisiones: ya es tiempo de cárcel.

Extravagante

Poeta recién llegado
Que nadie entre en la casa del pueblo
sin llevar en la frente el peso de la verdad.
No es tiempo de huidas,
ni de renuncias estratégicas,
ni de discursos vacíos que se disuelven en el aire.
Ya es hora de cárcel para los políticos, traidores,
que llenan sus bolsillos
de promesas incumplidas y/o estafadoras.


Es tiempo de cuentas,
de abrir las cajas donde guardaron
el sudor de los que confiaron.
Las migajas que dejaron caer
para aplacar el hambre de los que olvidaron,
ya no es un relato válido.

Quien traiciona la voz del pueblo
no merece el amparo de la ley,
ni el refugio de la impunidad.
Que respondan con su libertad
los que hicieron de la mentira un arte,
los que vistieron de esperanza
las cadenas de su codicia.

Que no haya más palacios
donde se repartan el botín de las espaldas cansadas,
ni más aplausos comprados
con el precio del pan ajeno.

Si han de reinar los justos,
que sean aquellos
cuyas manos no tiemblen
al firmar la verdad.
Quien quiera entrar en política
que asuma las consecuencias,
porque ya no es tiempo de ceses ni dimisiones;
ya es tiempo de cárcel para todos los
políticos que no cumplan las promesas que hicieron a sus votantes.
No queremos seguir siendo sus "votontos"
¿O si?
 
Que nadie entre en la casa del pueblo
sin llevar en la frente el peso de la verdad.
No es tiempo de huidas,
ni de renuncias estratégicas,
ni de discursos vacíos que se disuelven en el aire.
Ya es hora de cárcel para los políticos, traidores,
que llenan sus bolsillos
de promesas incumplidas y/o estafadoras.


Es tiempo de cuentas,
de abrir las cajas donde guardaron
el sudor de los que confiaron.
Las migajas que dejaron caer
para aplacar el hambre de los que olvidaron,
ya no es un relato válido.

Quien traiciona la voz del pueblo
no merece el amparo de la ley,
ni el refugio de la impunidad.
Que respondan con su libertad
los que hicieron de la mentira un arte,
los que vistieron de esperanza
las cadenas de su codicia.

Que no haya más palacios
donde se repartan el botín de las espaldas cansadas,
ni más aplausos comprados
con el precio del pan ajeno.

Si han de reinar los justos,
que sean aquellos
cuyas manos no tiemblen
al firmar la verdad.
Quien quiera entrar en política
que asuma las consecuencias,
porque ya no es tiempo de ceses ni dimisiones;
ya es tiempo de cárcel para todos los
políticos que no cumplan las promesas que hicieron a sus votantes.
No queremos seguir siendo sus "votontos"
¿O si?
Mucha realidad y reflexión en estas líneas.

Saludos
 

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