Tiquicia Vargas
Poeta recién llegado
He llegado hasta tu puerta,
rehuyendo del olvido,
ya no recibí más cartas,
tampoco encontré más
tus besos sobre los míos,
hoy desperté y ya no
estabas conmigo.
Con la conciencia
en pleno desvarío
y tus brazos cerrados
por el cansancio o el hastío,
tu puerta abierta se ha mostrado,
y ya no estabas conmigo.
Te extraño, seguí tus pasos
y te extraño como un
niño sediento de cariño.
El jardín se muestra triste,
ya no hay quién lo acaricie,
como lo hacías tú cada domingo.
Sobre la hierba descansa
una piedra con tu nombre
inscrito, bajo ella tú duermes.
La muerte te ha llevado consigo.
rehuyendo del olvido,
ya no recibí más cartas,
tampoco encontré más
tus besos sobre los míos,
hoy desperté y ya no
estabas conmigo.
Con la conciencia
en pleno desvarío
y tus brazos cerrados
por el cansancio o el hastío,
tu puerta abierta se ha mostrado,
y ya no estabas conmigo.
Te extraño, seguí tus pasos
y te extraño como un
niño sediento de cariño.
El jardín se muestra triste,
ya no hay quién lo acaricie,
como lo hacías tú cada domingo.
Sobre la hierba descansa
una piedra con tu nombre
inscrito, bajo ella tú duermes.
La muerte te ha llevado consigo.
Última edición: