Elizabeth Flores
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya no fustigues.
Si me encontraste
fue cuando mi corazón se perdía
y pensé que tu luz
abriría de nuevo mi cielo;
como ladrón en la noche
robaste mi vida.
Mi inocencia hundiste
hasta la penumbra
con astucia descubriste
la sed de mis labios
y cual relámpago
traicionero mutilaste
el envase de mi esencia.
Tu amor es:
Abrigo en verano.
Desatino en la calma.
Hielo en mis labios.
Silencio en mi tristeza.
Trampa en la confianza.
Cactus que hiere
con espinas mi alma.
Ese amor es la historia
de un sol apagado
de granizos bañado
en mi corazón escarpado.
Tu corazón es la utopía
de un mundo pintado
en la nada,
de un lirio plantado
en pantanos,
y de un amor surcado
en el hielo.
Dime: ¿ Por qué tocas
a mi puerta
si la dejaste sellada ?
desangraste mi alma
y solo queda un seco
golpe, grabado
en el túnel de tu falacia.
Ya no fustigues,
si lo que muere
sin aliento queda;
me encadenaste
en una grieta
donde no hay
resurrección.
Traspasaste los límites
ahora vete.
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