Cesar Cabello Araya
Poeta recién llegado
Pasa la primavera en sus sienes encanecidas,
los sueños se han quedado en el ayer,
pasa la primavera y se lleva sus sonrisas,
pasa el tiempo, no hay nadie en quien creer.
Mirando al cielo, respira y pide un deseo,
para saber que aún vive por un momento,
ya no la espera, cerró la ventana del anhelo,
y la paciencia ahora cae del firmamento.
Cerró las puertas que esperaban su llegada,
sus ojos ya no miran más las fronteras,
se ha quedado en el sueño su alma plegada,
el tiempo es enemigo cuando uno espera.
Para la luna ya no tiene motivos,
dejó abandonada su mejor estrella,
escapó de la vida como un fugitivo,
dejando una flor, de todas la más bella.
Aún en las primaveras él busca su aroma,
escondido en el aire, tras los rayos de sol,
aún en los atardeceres su imagen asoma,
entre las flores cuando ocultan su color.
los sueños se han quedado en el ayer,
pasa la primavera y se lleva sus sonrisas,
pasa el tiempo, no hay nadie en quien creer.
Mirando al cielo, respira y pide un deseo,
para saber que aún vive por un momento,
ya no la espera, cerró la ventana del anhelo,
y la paciencia ahora cae del firmamento.
Cerró las puertas que esperaban su llegada,
sus ojos ya no miran más las fronteras,
se ha quedado en el sueño su alma plegada,
el tiempo es enemigo cuando uno espera.
Para la luna ya no tiene motivos,
dejó abandonada su mejor estrella,
escapó de la vida como un fugitivo,
dejando una flor, de todas la más bella.
Aún en las primaveras él busca su aroma,
escondido en el aire, tras los rayos de sol,
aún en los atardeceres su imagen asoma,
entre las flores cuando ocultan su color.