No se como saciar mi corazón hambriento
de una cálida caricia,
un abrazo, un te quiero.
Mientras busco, mi corazón desangra...
Y en mi estéril transitar recibo
miradas nutridas de desprecio
y después de mi nariz se empañan
dorados sueños, que se cuajan
en un invernal tormento.
Nací en cuna de colchas con espinas,
mi madre huyo a la catarsis del olvido
y enmudeció en el dormitar del silencio
cuando mis oídos anhelaban un susurro,
mi padre es una estatua del cuento.
Caí maniático, depresivo, sin sosiego
saboreando la hiel de la calle,, sus migajas,
única opción a mi desvarío.
Me refugié en lo más efímero, las drogas
que invadieron mi sangre como el peor cáncer
y embriagan mis sentidos de desilusión.
Han condenado mi demolido corazón
y mis alas con punzantes grilletes
y sin ritmo en mi alma, elevo una plegaria
con mi espíritu nutrido de esperanzas
de alcanzar la victoria,
y salir de este terrible laberinto.
Un favor te pido desde estas cadenas
que estrangulan mi esperanza,
únete a mi súplica si eres mi herman@
¡ Ya no me juzgues más !
que tu indiferencia me deja sin fuerzas
en el pecho de la muerte.
¿ Será que no sientes el dolor ajeno ?
( Poema inspirado en una entrevista a un jóven drogadicto,
en la cárcel de mi pais.)
Elizabeth Flores.
06 / 12 / 12