Pathétique
Poeta recién llegado
Los ojos de doble V eran verdes y tenía el alma azul.
Sus letras eran carmesí y en sus venas ya no corría sangre.
Tuvo muchas caras, se llamó Voltaire, Zeynt o Saúl
pero para mi siempre fue poesía, su única figura constante.
El cabello de doble V era rubio y con el tiempo enegreció
creo que lo mismo pasó con su noble alma,
su espíritu, cansado, a los veintitantos envejeció,
sus versos se añejaron en concentrado de malta.
Los miedos y los demonios de doble V eran grandes
pero sus sueños y su talento lo eran mucho más,
tenía imaginación de niño y bebía por nimiedades;
solo cuando cruzaba el umbral se daba el lujo de amar.
Pero llegó el día en que no era ni verde, ni brillante
ni los versos apasionados, ni el amante alcoholizado,
no respondía a ningún llamado, le cambió el semblante,
el dolor, el amor o lo que fuese, lo arrebató de mi lado.
Sus letras eran carmesí y en sus venas ya no corría sangre.
Tuvo muchas caras, se llamó Voltaire, Zeynt o Saúl
pero para mi siempre fue poesía, su única figura constante.
El cabello de doble V era rubio y con el tiempo enegreció
creo que lo mismo pasó con su noble alma,
su espíritu, cansado, a los veintitantos envejeció,
sus versos se añejaron en concentrado de malta.
Los miedos y los demonios de doble V eran grandes
pero sus sueños y su talento lo eran mucho más,
tenía imaginación de niño y bebía por nimiedades;
solo cuando cruzaba el umbral se daba el lujo de amar.
Pero llegó el día en que no era ni verde, ni brillante
ni los versos apasionados, ni el amante alcoholizado,
no respondía a ningún llamado, le cambió el semblante,
el dolor, el amor o lo que fuese, lo arrebató de mi lado.
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