Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cocieron la carne de la niña estrella en el fuego
para que aprendiera la lección.
"No debes irte tan alto"-le dijeron-
pues eres prisionera embotella
en un sótano sin sol.
Ahora está pegada la piel en la hendidura sola
que domina las cadenas tristes.
Ellas cuelgan sumidas y muy pegadas a la carne
y duele mover siquiera las muñecas
porque se han hecho una con la piel.
Ahora soy estrella entre el hierro,
la reja, la ventana cerrada de metal,
el grillete negro de sangres de estrellas
que no se detienen aun cuando esté acostada.
Sufre mi alma ahora,
sufre mi luz ingenua
y surge entre los olivos la rosa que se convierte soledad
amarga la vida,
aborrecible,
sin poder mirar
a mi cielo.
para que aprendiera la lección.
"No debes irte tan alto"-le dijeron-
pues eres prisionera embotella
en un sótano sin sol.
Ahora está pegada la piel en la hendidura sola
que domina las cadenas tristes.
Ellas cuelgan sumidas y muy pegadas a la carne
y duele mover siquiera las muñecas
porque se han hecho una con la piel.
Ahora soy estrella entre el hierro,
la reja, la ventana cerrada de metal,
el grillete negro de sangres de estrellas
que no se detienen aun cuando esté acostada.
Sufre mi alma ahora,
sufre mi luz ingenua
y surge entre los olivos la rosa que se convierte soledad
amarga la vida,
aborrecible,
sin poder mirar
a mi cielo.