Esta vieja costumbre mía que pervive,
que sufre imperterrita e inamomvible,
el lánguido pasar de los años...
Esa talento mío de detectar su presencia,
lejana o cercana, superficial o profunda,
siempre creí que era algo natural.
Que era solo gula y voracidad,
una insatisfación mal sana y oscura,
siempre creí que era algo natural.
No era así, no era innata ni natural,
sencillamente amor y miedo,
que combinados afinaron mis sentidos.
Necesidad de sentirme amado y deseado,
miedo a no tener una nueva fuente,
dónde beber y saciar mi sed.
Ahora no tengo ni miedo ni sed,
pero oígo sus susurros, su bella melodía,
y corro cual niño curioso y travieso.
Ya no quiero saber dónde econtrarla,
pero puedo oírla, verla y palparla.
Ya no quiero beber ni un sorbo siquera,
pero recuerdo la sed, esa seca soledad.
No quiero, amar ni ser amado,
pero del amor sigo enamorado.
Si no me entiendo yo,
¿ quién va a entenderme?.
que sufre imperterrita e inamomvible,
el lánguido pasar de los años...
Esa talento mío de detectar su presencia,
lejana o cercana, superficial o profunda,
siempre creí que era algo natural.
Que era solo gula y voracidad,
una insatisfación mal sana y oscura,
siempre creí que era algo natural.
No era así, no era innata ni natural,
sencillamente amor y miedo,
que combinados afinaron mis sentidos.
Necesidad de sentirme amado y deseado,
miedo a no tener una nueva fuente,
dónde beber y saciar mi sed.
Ahora no tengo ni miedo ni sed,
pero oígo sus susurros, su bella melodía,
y corro cual niño curioso y travieso.
Ya no quiero saber dónde econtrarla,
pero puedo oírla, verla y palparla.
Ya no quiero beber ni un sorbo siquera,
pero recuerdo la sed, esa seca soledad.
No quiero, amar ni ser amado,
pero del amor sigo enamorado.
Si no me entiendo yo,
¿ quién va a entenderme?.