Cierto que no podemos conocer de antemano lo próximo que nos tocará, como tampoco, querer estar en ese lado donde la luz no tiene cabida. A veces mi niña somos presa del techo de una realidad que desestimamos y salimos sí, de esa opresión y celebro que te reveles. Estoy convencida que no todo es noche oscura, porque de alguna manera y muy en nuestro interior, tu interior, hay un sol, ese que sale cuando se conmueve ante la inmensidad del mar, que es capaz de alcanzar alguna estrella huérfana, el ser que se entrega aún sabiendo que ante sí se desboca un abismo, la persona que se detiene ante el regalo de la naturaleza y graba en su cámara el instante, para luego volcarlo en letras... Puedo seguir, pero este espacio es insuficiente para describir la persona que eres.
Dispensa si contrario la ensenada de tus letras o no llego al dintel de su motivo, y es que detrás de ellas siempre te veo y te siento como un ser de especial luminiscencia.
Yo te abrazo querida amiga, desde las letras y más allá de ellas.
Camelia