prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya no sé como amarte en nombre propio
pero lo puedo hacer invocando a nuestra hija.
Nuestro noviazgo es un recuerdo,
el matrimonio es algo
que caemos en acuerdo a no volverlo repetir,
algunas noches que todavía tienen el fuego encendido
son las de invierno, en la chimenea,
los pocos besos de por la mañana
me hacen a veces perder el bus
que me lleva al trabajo
y los de por la tarde
me impiden entrar al baño cuando más
lo necesito.
Para de besarme, mujer,
a menudo te lo pido
con voz de gato
y me confundes con el mismo,
tal vez, mientras esté fuera de la casa,
el maldito te habla con mi voz,
eso es, ese diminuto de tigre
me ha escuchado diciéndote te quiero
tantos años
que ha aprendido de memoria
y lo hace en mi lugar.
Ya no sé como amarte en nombre propio
pero lo puedo hacer invocando a nuestra hija,
que todavía me ve como su padre.
pero lo puedo hacer invocando a nuestra hija.
Nuestro noviazgo es un recuerdo,
el matrimonio es algo
que caemos en acuerdo a no volverlo repetir,
algunas noches que todavía tienen el fuego encendido
son las de invierno, en la chimenea,
los pocos besos de por la mañana
me hacen a veces perder el bus
que me lleva al trabajo
y los de por la tarde
me impiden entrar al baño cuando más
lo necesito.
Para de besarme, mujer,
a menudo te lo pido
con voz de gato
y me confundes con el mismo,
tal vez, mientras esté fuera de la casa,
el maldito te habla con mi voz,
eso es, ese diminuto de tigre
me ha escuchado diciéndote te quiero
tantos años
que ha aprendido de memoria
y lo hace en mi lugar.
Ya no sé como amarte en nombre propio
pero lo puedo hacer invocando a nuestra hija,
que todavía me ve como su padre.
Última edición: