Char
Poeta recién llegado
Estamos tan solos los dos,
sentados en el marchito césped
como si el tiempo se detuviera.
Te veo a tus brillantes ojos
a punto de explotar en llanto.
Y se me destroza el corazón
por que esas palabras que nunca tuve que confesar,
de mi boca solas comenzaron a brotar,
como un sucio manantial,
que lo único que quería era lastimar
tu obscuro y vacío corazón.
Pero ya te hundí el puñal
y esa verdad a medias
en tu cabeza ahora clavada está,
aunque el viento
se las lograra llevar,
de tu alma nunca
las podrás sacar.
Y solo te quedas fría sobre la tierra,
con lagrimas congeladas sobre tu rostro,
y con tu corazón roto
falleces debajo de ese hermoso cielo estrellado,
mientras yo merodeo por el campo,
maldiciendo el momento
en el que destroce tu cuerpo
al decirte... ya no te amo.
sentados en el marchito césped
como si el tiempo se detuviera.
Te veo a tus brillantes ojos
a punto de explotar en llanto.
Y se me destroza el corazón
por que esas palabras que nunca tuve que confesar,
de mi boca solas comenzaron a brotar,
como un sucio manantial,
que lo único que quería era lastimar
tu obscuro y vacío corazón.
Pero ya te hundí el puñal
y esa verdad a medias
en tu cabeza ahora clavada está,
aunque el viento
se las lograra llevar,
de tu alma nunca
las podrás sacar.
Y solo te quedas fría sobre la tierra,
con lagrimas congeladas sobre tu rostro,
y con tu corazón roto
falleces debajo de ese hermoso cielo estrellado,
mientras yo merodeo por el campo,
maldiciendo el momento
en el que destroce tu cuerpo
al decirte... ya no te amo.