Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Como poder describir la soledad que me dejaste,
como podrían las sombras escribir a ciegas,
la angustia de los muros.
Como un perro mojado en una esquina de la sala
perezco en los días,
sin lograr entender mis propias manos
seducidas por mi cabeza,
ni mis rodillas dormidas,
el pensamiento ausente como el sol de la noche,
que transcurre insolita y morada,
del día, ya no se nada.
que transcurre insolita y morada,
del día, ya no se nada.
Del entendimiento ignorante,
como una piedra del viento,
recogido en el dolor que me causas,
aturdido, sin vos, ni palabras para escribir,
ya no te espero…
No sé si esos fueron los peores momentos
o son estos, no sé si la esquina de la sala,
es más grande o más pequeña,
no sé si la corriente del suelo me trae o me lleva.
Fascinado en la soledad,
con un puerto lleno de niebla y de fantasmas de barcos
que no reconozco,
como un perro mojado en una esquina de la sala,
con el alma rota y las manos pegadas a mis sienes,
obnubilados los ojos por la corriente
que fluye por el suelo.
Ya no te espero…
De la ausencia y de ti quiero un exorcismo violento,
que me saquen el pecho y volver a respirar como antes.
Los muertos no saben de besos, yo no sé, de ellos,
pero los recuerdo vagamente bailando en mi boca,
recuerdo un día de lluvia, una ventana y tus ojos.
A ti no te recuerdo, no, solo eres una sensación robusta,
eres una montaña en mi espalda,
que no deja ponerme de pie,
yo he olvidado todo,
he consumido los recuerdos como un adicto,yo he olvidado todo,
me he fumado todo el tiempo sin ti,
ya mis manos no te recuerdan,
se han enamorado de mis sienes.
Ya no te espero…
No sé si fueron peores los otros momentos,
o serán estos.
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