coral
Una dama muy querida en esta casa.
YA NO TENGO NADA QUE PERDER
Leerán aquellos que se quedan: no es bueno,
llorar por tantas penas, llenando con suspiros,
anegando nuestro espacio con el llanto
divagando... se nos va la vida en quebrantos.
Ya nada tengo, que perder, en esta vida
pasajera; navegaré por esos mares
de colores, con las olas trayendo hasta
la playa, los sonidos de huecas caracolas.
No podré colgar en los balcones
los ramitos de azahares perfumados,
ni escucharé violines acompañados,
de las románticas voces de cantantes.
Simplemente escribiré mis versos
abriré las ventanas para que entre el aire
trayendo los recuerdos en ráfagas de viento,
los cálidos besos que le di a mi amado,
que poco a poco se fueron olvidando.
Me dedicaré a escribir en mi obituario
y cuando toquen tan tristes las campanas
y me lleven en andas por los campos
dejando escritas, mis últimas palabras.
y cuando toquen tan tristes las campanas
y me lleven en andas por los campos
dejando escritas, mis últimas palabras.
Leerán aquellos que se quedan: no es bueno,
llorar por tantas penas, llenando con suspiros,
anegando nuestro espacio con el llanto
divagando... se nos va la vida en quebrantos.
Ya nada tengo, que perder, en esta vida
pasajera; navegaré por esos mares
de colores, con las olas trayendo hasta
la playa, los sonidos de huecas caracolas.
No podré colgar en los balcones
los ramitos de azahares perfumados,
ni escucharé violines acompañados,
de las románticas voces de cantantes.
Simplemente escribiré mis versos
abriré las ventanas para que entre el aire
trayendo los recuerdos en ráfagas de viento,
los cálidos besos que le di a mi amado,
que poco a poco se fueron olvidando.
Coral.
Prudencia Arenas.
Prudencia Arenas.