Darkness.cl
Poeta que no puede vivir sin el portal
Ya no me verás anclada en tu sombra,
bebiendo tu aire, mezclando tu aroma con mi sangre,
pues la tarde ya devoró las olas de este océano de carne
destrozada por las rocas de un invierno cobarde
Ya no me verás furtiva en la quietud de la tarde,
espiga fecunda entre tus manos intrusas,
abarcándome desnuda, amasándome la vida.
Confié en tu imagen soñadora
arropándome el paisaje que gritamos entre rosas.
Hoy tan sólo desembocan mil cuchillos extirpando las corolas
emergiendo efluvios de polvo infinito.
Sin aureolas, sin premisas, sólo verbo confuso.
Te enseñé el rumbo de mi hoguera
y me consumí en su figura probándote la riqueza de mi espuma,
diamante a tu baúl depositado con esmero y sin premura.
Rasgué las horas hasta beberme el tiempo
prendida a tu cintura,
mas hoy sin entenderte me abandonas,
destinándome al vacío, cruel locura.
¿Y dónde quedó mi aliento?
Perdido en un crucigrama inconcluso,
vagando difuso los torrentes del recuerdo;
mezclado con el olvido, destierro de mi sueño;
evaporado, extinguido por un fúnebre silencio.
bebiendo tu aire, mezclando tu aroma con mi sangre,
pues la tarde ya devoró las olas de este océano de carne
destrozada por las rocas de un invierno cobarde
Ya no me verás furtiva en la quietud de la tarde,
espiga fecunda entre tus manos intrusas,
abarcándome desnuda, amasándome la vida.
Confié en tu imagen soñadora
arropándome el paisaje que gritamos entre rosas.
Hoy tan sólo desembocan mil cuchillos extirpando las corolas
emergiendo efluvios de polvo infinito.
Sin aureolas, sin premisas, sólo verbo confuso.
Te enseñé el rumbo de mi hoguera
y me consumí en su figura probándote la riqueza de mi espuma,
diamante a tu baúl depositado con esmero y sin premura.
Rasgué las horas hasta beberme el tiempo
prendida a tu cintura,
mas hoy sin entenderte me abandonas,
destinándome al vacío, cruel locura.
¿Y dónde quedó mi aliento?
Perdido en un crucigrama inconcluso,
vagando difuso los torrentes del recuerdo;
mezclado con el olvido, destierro de mi sueño;
evaporado, extinguido por un fúnebre silencio.