Nikita Kunzita
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya quisiera yo,
que condensaras mi humedad cada madrugada,
provocando en mi pubis gotas de rocío;
que fueras tú, abeja en busca de mi polen,
para que te poses en mis pétalos
y con cautela libes mi néctar.
-
Ya quisiera yo,
que fueras alguna brisa ligera,
de esas que a la piel suavemente acaricia,
de esas que refrescan,
que te hacen cerrar los ojos e imaginar que vuelas.
-
Ya quisiera yo,
que tú fueras mar, y yo, arena,
para que me beses cuando a la orilla llegues,
para que me arrastres contigo cuando te alejes.
-
Ya quisiera yo,
que mis labios pronunciaran tu nombre
y que tú me respondieras,
quisiera tenerte entre mis brazos
y no sólo en mis pensamientos.
que condensaras mi humedad cada madrugada,
provocando en mi pubis gotas de rocío;
que fueras tú, abeja en busca de mi polen,
para que te poses en mis pétalos
y con cautela libes mi néctar.
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Ya quisiera yo,
que fueras alguna brisa ligera,
de esas que a la piel suavemente acaricia,
de esas que refrescan,
que te hacen cerrar los ojos e imaginar que vuelas.
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Ya quisiera yo,
que tú fueras mar, y yo, arena,
para que me beses cuando a la orilla llegues,
para que me arrastres contigo cuando te alejes.
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Ya quisiera yo,
que mis labios pronunciaran tu nombre
y que tú me respondieras,
quisiera tenerte entre mis brazos
y no sólo en mis pensamientos.