Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
Reina de la poesía es excelente tu obra.
Besos.
Zulcas.
Gracias Zulma querida, tqmmmm, besos, muuuacks!::
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Reina de la poesía es excelente tu obra.
Besos.
Zulcas.
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::Ladime Volcán;1229893 dijo:A menudo pienso en ti, y cuando lo hago,
el tiempo pierde su significado
Pueden ser quince minutos,
o tan sólo un instante,
que ni el mejor cronómetro del mundo, podría haber registrado
Son flashes que me advierten,
que no estaré pronto a tu lado,
y es extraño Pero hasta un ciego presiente,
cuando el amor se está acabando
Pasó el tiempo aquel, en el que una llamada
era el pan de los remedios
Y el combustible perfecto para las llamaradas
que lamían nuestros corazones sedientos:
de dicha, pasión, afecto , mas ya no queda nada,
¡si parece que todo se lo ha llevado el viento!
La rutina hizo lo suyo
La confianza quedó desgastada,
sorprendida ante el insistente murmullo,
de que algo-o alguien- te alejaba de mis enaguas
y aprendí que es inútil competir con un capullo,
cómo inútil es-ante un huracán-abrir nuestro paraguas
Los fantasmas del orgullo
se agigantan entre los miedos absurdos,
pero miedos al fin, de que cada quien-en lo suyo-
no levanta más la mirada,
y se propicia el dolor más profundo
al esconder nuevas cartas;
y somos ya dos conjuntos disjuntos,
que por separado, traman su jugada
Ladime Volcán;1229893 dijo:A menudo pienso en ti, y cuando lo hago,
el tiempo pierde su significado
Pueden ser quince minutos,
o tan sólo un instante,
que ni el mejor cronómetro del mundo, podría haber registrado
Son flashes que me advierten,
que no estaré pronto a tu lado,
y es extraño Pero hasta un ciego presiente,
cuando el amor se está acabando
Pasó el tiempo aquel, en el que una llamada
era el pan de los remedios
Y el combustible perfecto para las llamaradas
que lamían nuestros corazones sedientos:
de dicha, pasión, afecto , mas ya no queda nada,
¡si parece que todo se lo ha llevado el viento!
La rutina hizo lo suyo
La confianza quedó desgastada,
sorprendida ante el insistente murmullo,
de que algo-o alguien- te alejaba de mis enaguas
y aprendí que es inútil competir con un capullo,
cómo inútil es-ante un huracán-abrir nuestro paraguas
Los fantasmas del orgullo
se agigantan entre los miedos absurdos,
pero miedos al fin, de que cada quien-en lo suyo-
no levanta más la mirada,
y se propicia el dolor más profundo
al esconder nuevas cartas;
y somos ya dos conjuntos disjuntos,
que por separado, traman su jugada
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