_SEBASTIEN_
Poeta fiel al portal
Mirar al anochecer es mirar el abismo,
mirar como el cielo parece despedazarse,
y las sombras como cadáveres estelares,
como manos monstruosas abrazando las nubes,
que a su contacto se enajenan y se excitan,
dejando en libertad a los salvajes vientos,
los montes de hierbas malas cubiertos
murmuran,
conforme del cielo nace una oscuridad aterciopelada,
un manto del color del universo,
el verdadero rostro, la noche, es de La Nada,
mira corazón tierno la grandeza ciega,
volver las aguas del color de sus cabellos,
las vacas a Mirar al anochecer es mirar el abismo,
mirar como el cielo parece despedazarse,
y las sombras como cadáveres estelares,
como manos monstruosas abrazando las nubes,
que a su contacto se enajenan y se excitan,
dejando en libertad a los salvajes vientos,
los montes de hierbas malas cubiertos
murmuran,
conforme del cielo nace una oscuridad aterciopelada,
un manto del color del universo,
el verdadero rostro, la noche, es de La Nada,
mira corazón tierno la grandeza ciega,
volver las aguas del color de sus cabellos,
las vacas a[FONT="]úllan asustadas,
los perros pretenden apurar a la luna,
y Ella cae sonriente sobre la pampa,
las calchas cual tumbas y los bosques nevados,
nuestros cuerpos hipnotiza ya la bien amada,
dibuja en nuestros párpados con su beso
una dulce canción.
La ilusi[FONT="]ón de morir temporalmente es su gracia.
Ya viene La Noche de sus sombras rodeada,
con fantasmas, lloronas y lobos adornada,
viene a traernos el paisaje del destino,
a recordarnos que de las sombras provenimos,
A hundirnos en sus sombras cálidas.
Poemas de Mama Mar[FONT="]ía.
L. Sebastien Nocturne.
mirar como el cielo parece despedazarse,
y las sombras como cadáveres estelares,
como manos monstruosas abrazando las nubes,
que a su contacto se enajenan y se excitan,
dejando en libertad a los salvajes vientos,
los montes de hierbas malas cubiertos
murmuran,
conforme del cielo nace una oscuridad aterciopelada,
un manto del color del universo,
el verdadero rostro, la noche, es de La Nada,
mira corazón tierno la grandeza ciega,
volver las aguas del color de sus cabellos,
las vacas a Mirar al anochecer es mirar el abismo,
mirar como el cielo parece despedazarse,
y las sombras como cadáveres estelares,
como manos monstruosas abrazando las nubes,
que a su contacto se enajenan y se excitan,
dejando en libertad a los salvajes vientos,
los montes de hierbas malas cubiertos
murmuran,
conforme del cielo nace una oscuridad aterciopelada,
un manto del color del universo,
el verdadero rostro, la noche, es de La Nada,
mira corazón tierno la grandeza ciega,
volver las aguas del color de sus cabellos,
las vacas a[FONT="]úllan asustadas,
los perros pretenden apurar a la luna,
y Ella cae sonriente sobre la pampa,
las calchas cual tumbas y los bosques nevados,
nuestros cuerpos hipnotiza ya la bien amada,
dibuja en nuestros párpados con su beso
una dulce canción.
La ilusi[FONT="]ón de morir temporalmente es su gracia.
Ya viene La Noche de sus sombras rodeada,
con fantasmas, lloronas y lobos adornada,
viene a traernos el paisaje del destino,
a recordarnos que de las sombras provenimos,
A hundirnos en sus sombras cálidas.
Poemas de Mama Mar[FONT="]ía.
L. Sebastien Nocturne.
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