martamarques
Poeta adicto al portal
Yace la tarde
Yace la tarde cansina,
las angustias se adormecen
amodorradas en mi mente,
las causas del melodrama
que teje laboriosamente la neurosis,
adornadas por un humo azul
que excita mi alma.
Una extraña luminiscencia,
forma alas de mariposas
que revolotean sutilmente
sobre mi sensibilidad.
Mi alma se rebela con la luz del ocaso,
enemigo auténtico de mi angustia,
porque hace ver las cosas doradas,
impidiéndoles darles el color que se me ocurra.
Particularmente hoy la odio más que nunca,
porqué me siento muy excitada
deseo un cuerpo a mi lado;
mujer, travesti indefinido, cualquier sexo
que importa, ¡Es lo de menos!
Alguien con quien estar y que me complazca,
lo deseo desesperadamente.
Me disuelvo en divagaciones eróticas,
nada de amor, nada de eso.
solo pasar las noches
consumando mis deseos lésbicos,
¿Pero donde conseguir ese ser?
Mi cabeza se devana los sesos
solo sé que no puedo más
que estoy muerta de impaciencia...
Marta Marques
Yace la tarde cansina,
las angustias se adormecen
amodorradas en mi mente,
las causas del melodrama
que teje laboriosamente la neurosis,
adornadas por un humo azul
que excita mi alma.
Una extraña luminiscencia,
forma alas de mariposas
que revolotean sutilmente
sobre mi sensibilidad.
Mi alma se rebela con la luz del ocaso,
enemigo auténtico de mi angustia,
porque hace ver las cosas doradas,
impidiéndoles darles el color que se me ocurra.
Particularmente hoy la odio más que nunca,
porqué me siento muy excitada
deseo un cuerpo a mi lado;
mujer, travesti indefinido, cualquier sexo
que importa, ¡Es lo de menos!
Alguien con quien estar y que me complazca,
lo deseo desesperadamente.
Me disuelvo en divagaciones eróticas,
nada de amor, nada de eso.
solo pasar las noches
consumando mis deseos lésbicos,
¿Pero donde conseguir ese ser?
Mi cabeza se devana los sesos
solo sé que no puedo más
que estoy muerta de impaciencia...
Marta Marques
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