Albatro cual venablo a los corales cae,
el océano se atornasola con sus sangres y humores.
Un bocabotella prorrumpe, entre aguas agitadas, a un cielo cítrico;
mientras un cardumen de seres bermejos, con ojos fulgurantes, asoman su rostro para darle los adioses.
Grumetes de un bajel alto y férreo saltan de pié, dichosos, a mares revueltos.
Soles, que son atesorados como perlas por mejillones descontentos,
sirven de guía a mozalbetes vigorosos.
El sol se ha ahorcado, y las nubes africanas babearon en tormenta.
el océano se atornasola con sus sangres y humores.
Un bocabotella prorrumpe, entre aguas agitadas, a un cielo cítrico;
mientras un cardumen de seres bermejos, con ojos fulgurantes, asoman su rostro para darle los adioses.
Grumetes de un bajel alto y férreo saltan de pié, dichosos, a mares revueltos.
Soles, que son atesorados como perlas por mejillones descontentos,
sirven de guía a mozalbetes vigorosos.
El sol se ha ahorcado, y las nubes africanas babearon en tormenta.