solangel
Poeta fiel al portal
Cuatrocientas yardas para llegar hasta tu casa me faltaron. No quise acercarme más, creo que fue suficiente calor en el cuerpo como para generar un incendio entre ambos que, no podremos apagar.
Las distancias son bastante heladas y las cercanías muy delirantes hasta llegar a los labios, curiosos los nuestros por cierto, en descubrir como hacen para expandir el corazón. No tengo certeza cómo pasa eso, ni cómo es que se alborotan las ganas , a lo mejor, ^me digo en mi interior^, que sentir algo por ti, me conduce a este sin saber que realmente me molesta mucho y me deja en confusión.
Pensándolo bien, cuatrocientas yardas de indecisión, fueron muchas inquietudes en ese instante, y, a decir verdad, seguir con ellas en mi carro pasando por frente tu puerta, también fueron distancias de arrepentimiento. Distancia y nervios de no detenerme y tocar, y haber tomado contigo el té de una aventura
del no saber que pasará después.
Las distancias son bastante heladas y las cercanías muy delirantes hasta llegar a los labios, curiosos los nuestros por cierto, en descubrir como hacen para expandir el corazón. No tengo certeza cómo pasa eso, ni cómo es que se alborotan las ganas , a lo mejor, ^me digo en mi interior^, que sentir algo por ti, me conduce a este sin saber que realmente me molesta mucho y me deja en confusión.
Pensándolo bien, cuatrocientas yardas de indecisión, fueron muchas inquietudes en ese instante, y, a decir verdad, seguir con ellas en mi carro pasando por frente tu puerta, también fueron distancias de arrepentimiento. Distancia y nervios de no detenerme y tocar, y haber tomado contigo el té de una aventura
del no saber que pasará después.
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