viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amar ... amé,
tal vez demasiado,
y pasó miles de horas
mi rostro embelesado.
Vivir ... viví,
hasta la última gota,
y se negaron a esconderse
los secretos en mi boca.
Y ahora que el tiempo
va a dormirse
en un nido hecho de gaviotas,
se acostará también mi suerte
de sorteos futuros
en la sombra.
Y recorrerá sin fuerzas la penumbra,
cada hueso lamido de tristeza.
Y me quedaré sumido en un recuerdo,
prendido y cobijado en su tibieza.
Pero amar ... amé,
tal vez demasiado,
y viví hasta la última gota.
Dejadme ahora quebrado
funambulista en mi cuerda rota.
Dejadme ahora, acabado.
Pues yo empecé cuando nací,
transcurrí mientras amé,
y me iré completado.
Que no huya la remembranza
al seño del ser querido.
Que reverdezca la esperanza
en cada uno de sus gestos.
Que yo me marcho con pasaje lujoso
a conquistar los porvenires de utopía.
Y en la tierra,
no quedará más que tierra,
y en mi corazón,
las huellas de tus besos.
tal vez demasiado,
y pasó miles de horas
mi rostro embelesado.
Vivir ... viví,
hasta la última gota,
y se negaron a esconderse
los secretos en mi boca.
Y ahora que el tiempo
va a dormirse
en un nido hecho de gaviotas,
se acostará también mi suerte
de sorteos futuros
en la sombra.
Y recorrerá sin fuerzas la penumbra,
cada hueso lamido de tristeza.
Y me quedaré sumido en un recuerdo,
prendido y cobijado en su tibieza.
Pero amar ... amé,
tal vez demasiado,
y viví hasta la última gota.
Dejadme ahora quebrado
funambulista en mi cuerda rota.
Dejadme ahora, acabado.
Pues yo empecé cuando nací,
transcurrí mientras amé,
y me iré completado.
Que no huya la remembranza
al seño del ser querido.
Que reverdezca la esperanza
en cada uno de sus gestos.
Que yo me marcho con pasaje lujoso
a conquistar los porvenires de utopía.
Y en la tierra,
no quedará más que tierra,
y en mi corazón,
las huellas de tus besos.