dilia.calderas
Poeta que considera el portal su segunda casa
YO ADMIRÉ A ALVARO URIBE
Yo admiré a Alvaro Uribe,
cuando Carta de Bolívar,
dirigida para Fanny,
recitó con la poética
del Libertador admirable.
Uribe no leyó textos,
Uribe se mostró sincero,
sin subterfugios indirectos,
declamando a todo cielo.
Fue como estar escuchando,
al propio Libertador,
en su lecho de muerte anhelando,
lo que fue su inmenso amor.
Su Pátria y su prima Fanny,
a las que amor profesó,
a quienes, entregado a la muerte,
recordaba con dolor.
Extraje algunas palabras,
para recordarte, Uribe,
que la leiste con el alma,
y se que el amor revive.
Querida Prima... Te extraña que piense en ti al borde del sepulcro..? Ha llegado la última aurora; tengo al frente el mar Caribe azul y plata, agitado como mi alma, por grandes tempestades; a mi espalda se alza el macizo gigantesco de la sierra con sus viejos picos coronados de nieve, impoluta como nuestros ensueños de 1805; por sobre mí, el cielo más bello de América, la más bella sinfonía de colores, el más grandioso derroche de luz... Y tú estás conmigo, porque todos me abandonan... ...Muero despreciable, proscrito, detestado por los mismos que gozaron mis favores; víctima de intenso dolor, preso de infinitas amarguras. Te dejo mis recuerdos, mis tristezas y las lágrimas que no llegaron a verter mis ojos... Adiós Fanny... Todo ha terminado... Juventud, ilusiones, sonrisas y alegrías se hunden en nada; sólo tú quedas como visión seráfica, señoreando el infinito, dominando la eternidad. Me tocó la misión del relámpago, rasgar un instante la niebla, fulgurar apenas sobre el abismo y tornar a perderse en el vacío... Adiós..! Simón Bolívar, 16 de diciembre de 1830
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Yo admiré a Alvaro Uribe,
cuando Carta de Bolívar,
dirigida para Fanny,
recitó con la poética
del Libertador admirable.
Uribe no leyó textos,
Uribe se mostró sincero,
sin subterfugios indirectos,
declamando a todo cielo.
Fue como estar escuchando,
al propio Libertador,
en su lecho de muerte anhelando,
lo que fue su inmenso amor.
Su Pátria y su prima Fanny,
a las que amor profesó,
a quienes, entregado a la muerte,
recordaba con dolor.
Extraje algunas palabras,
para recordarte, Uribe,
que la leiste con el alma,
y se que el amor revive.
Querida Prima... Te extraña que piense en ti al borde del sepulcro..? Ha llegado la última aurora; tengo al frente el mar Caribe azul y plata, agitado como mi alma, por grandes tempestades; a mi espalda se alza el macizo gigantesco de la sierra con sus viejos picos coronados de nieve, impoluta como nuestros ensueños de 1805; por sobre mí, el cielo más bello de América, la más bella sinfonía de colores, el más grandioso derroche de luz... Y tú estás conmigo, porque todos me abandonan... ...Muero despreciable, proscrito, detestado por los mismos que gozaron mis favores; víctima de intenso dolor, preso de infinitas amarguras. Te dejo mis recuerdos, mis tristezas y las lágrimas que no llegaron a verter mis ojos... Adiós Fanny... Todo ha terminado... Juventud, ilusiones, sonrisas y alegrías se hunden en nada; sólo tú quedas como visión seráfica, señoreando el infinito, dominando la eternidad. Me tocó la misión del relámpago, rasgar un instante la niebla, fulgurar apenas sobre el abismo y tornar a perderse en el vacío... Adiós..! Simón Bolívar, 16 de diciembre de 1830
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