Syd Carlyle
Poeta recién llegado
Si pudiese hablar de lo que no se puede
Hablaría del reposo eterno de la naturaleza,
y de las fuerzas inmensurables del caos,
que chocan y se abrazan formando un todo.
Del silencio místico que todo lo envuelve,
y guía a las cosas y los seres por el espacio.
Hablaría de las personas y de lo que guardan,
de sus temores, de sus deseos, de sus pasiones,
de sus oscuros abismos, en los que, muertas,
cayeron las esperanzas rotas y las viejas ilusiones.
Hablaría de su libertad, y de la capacidad
de decidir lo que quieren ser, decir, o hacer.
De la belleza de su sufrimiento y compasión,
y del poder de sus sueños, que son eternos
por no saber ni de espacio, ni de tiempo.
Hablaría de la pureza de su luz y de su amor,
que, infinita, todo lo puede, todo lo vence.
De que cada uno de los hombres es irrepetible,
Y en su ser resplandece la humanidad entera.
Y a esa humanidad que se agita en cada hombre,
le hablaría de sus miedos y de su terrible negación.
¿Por qué querer a alguien y no le decirle que le quieres?
¿Por qué seguir ocultándote y enredándote en tus mentiras?
¿Por qué continuar actuando en contra de tu propia voluntad?
¿Qué te lo impide? ¿Miedo a qué? Recuérdalo: Eres libre.
Que ningún miedo oprima tu libertad y tu grandeza en esta vida.
Eres un ser en este mundo, y eso te da todo el derecho a gritar:
Yo amo.
Hablaría del reposo eterno de la naturaleza,
y de las fuerzas inmensurables del caos,
que chocan y se abrazan formando un todo.
Del silencio místico que todo lo envuelve,
y guía a las cosas y los seres por el espacio.
Hablaría de las personas y de lo que guardan,
de sus temores, de sus deseos, de sus pasiones,
de sus oscuros abismos, en los que, muertas,
cayeron las esperanzas rotas y las viejas ilusiones.
Hablaría de su libertad, y de la capacidad
de decidir lo que quieren ser, decir, o hacer.
De la belleza de su sufrimiento y compasión,
y del poder de sus sueños, que son eternos
por no saber ni de espacio, ni de tiempo.
Hablaría de la pureza de su luz y de su amor,
que, infinita, todo lo puede, todo lo vence.
De que cada uno de los hombres es irrepetible,
Y en su ser resplandece la humanidad entera.
Y a esa humanidad que se agita en cada hombre,
le hablaría de sus miedos y de su terrible negación.
¿Por qué querer a alguien y no le decirle que le quieres?
¿Por qué seguir ocultándote y enredándote en tus mentiras?
¿Por qué continuar actuando en contra de tu propia voluntad?
¿Qué te lo impide? ¿Miedo a qué? Recuérdalo: Eres libre.
Que ningún miedo oprima tu libertad y tu grandeza en esta vida.
Eres un ser en este mundo, y eso te da todo el derecho a gritar:
Yo amo.