jmchicco
Poeta que considera el portal su segunda casa
PRIMERA ENTREGA
En aquel remoto páramo,
donde ahoga el continente,
tambalea el contingente,
con su ego en el maizal.
Miserable el vendaval,
trajo el duelo a tu historia;
y en su amnesia, la memoria,
de un fracaso, viene y va.
¿Qué victoria dio el azar,
de un retazo sin modelos,
sentenciado en los criterios,
de una ajena voluntad?
Las promesas en tu suelo,
son el credo de una farsa,
y el silencio de esa trama,
otro ensueño de alta mar.
Empujados por el pan,
peste, guerra y miseria,
cada pueblo fue una etnia,
y el desprecio a la unidad.
Y si a tal diversidad,
se le asigna el infortunio,
esa gesta fue el preludio,
de un acumulo dispar.
El motivo es tan falaz,
como mezclas hay de sangre,
alterando en el enjambre,
su genética ancestral.
Y en su sombra de rival,
el nativo de este suelo,
condenado no europeo,
fue por negro al basural.
¡OID EL RUIDO!, (ARGENTINA VANIDAD,
QUE TUS HIJOS VAN MURIENDO!;
¡Y EN SU SANGRE, OTRO IMPERIO,...
VIAJA EN GREMIO DE RAPAZ!,...
En aquel remoto páramo,
donde ahoga el continente,
tambalea el contingente,
con su ego en el maizal.
Miserable el vendaval,
trajo el duelo a tu historia;
y en su amnesia, la memoria,
de un fracaso, viene y va.
¿Qué victoria dio el azar,
de un retazo sin modelos,
sentenciado en los criterios,
de una ajena voluntad?
Las promesas en tu suelo,
son el credo de una farsa,
y el silencio de esa trama,
otro ensueño de alta mar.
Empujados por el pan,
peste, guerra y miseria,
cada pueblo fue una etnia,
y el desprecio a la unidad.
Y si a tal diversidad,
se le asigna el infortunio,
esa gesta fue el preludio,
de un acumulo dispar.
El motivo es tan falaz,
como mezclas hay de sangre,
alterando en el enjambre,
su genética ancestral.
Y en su sombra de rival,
el nativo de este suelo,
condenado no europeo,
fue por negro al basural.
¡OID EL RUIDO!, (ARGENTINA VANIDAD,
QUE TUS HIJOS VAN MURIENDO!;
¡Y EN SU SANGRE, OTRO IMPERIO,...
VIAJA EN GREMIO DE RAPAZ!,...