<<HIPOLITO>>
Poeta asiduo al portal
Yo sólo creo en el Dios que vive en tu boca
Si, este ateo taciturno cree en un Dios
Y Mientras el diablo se viste en tu cuerpo
En tinta y trazos que acompañan al deseo
Mis manos siguen la orden de mi mente
Y mi mente es rehén tuyo sin espacio ni tiempo
Yo creeré en ese Dios...
Sin tener que tocar las heridas de los clavos y la lanza
Sin haber recibido algún milagro o bendición
Sin que tu sonrisa sea mi pan de cada día
Yo solo creo en el Dios que vive en tu pelo
Y le rezo al amanecer escondido en tu ombligo
Mientras me dejó embriagar de tu alegria a voz alta
Y Mientras me dejes despeinarte como lluvia que alborota la hierba
Es verdad...
no tengo perdón mucho menos respeto
Es verdad...
el hambre canta un vals en nuestras entrañas
Pero la saciedad baila un tango con nosotros en un viejo puerto
Es verdad...
amar al invierno es cosa de locos y lo soy
Atropellar a la tristeza y regocijarse de ello
Despostillar los suspiros en el borde de una copa de vino
Yo sólo creo en el Dios que vive en tus lágrimas
Las que a escondidas han equilibrado tu desazón y tu experiencia
Ellas han retrasado tus latidos para impedir que el corazón te salte del pecho
Han terminado esparcidas en tus manos ahí han muerto y al final tu las has vencido
Yo sólo creo en el Dios que vive en tu voz
En la parsimonia de tu hablar cuando ocultas un secreto
Y en el huracán que es tu risa que incendia hasta convertir en cenizas al silencio
Y en cardo, las amarras de tu independencia
Yo sólo creo en el Dios que vive en tu alma
Y aquí le pido permiso a tu carne para llegar a ella y corroer sus cadenas
Y darle la libertad
Poniéndole unas pequeñas alas y alze el vuelo
Por que tu eres un ángel
Y tal vez bajarás a los infiernos para salvarme
Yo sólo creo en el Dios que vive en tu nombre
Dios mío...
Has marcado mi derrotero hacia la salvación que serían sus besos
Y me has dejado que el corazón reze su nombre
Y lo grite al viento, hasta acabar el aire en mis pulmones
Dios mío...
Si, ese es tu nombre y yo creo en ti.
Amén
egn
Si, este ateo taciturno cree en un Dios
Y Mientras el diablo se viste en tu cuerpo
En tinta y trazos que acompañan al deseo
Mis manos siguen la orden de mi mente
Y mi mente es rehén tuyo sin espacio ni tiempo
Yo creeré en ese Dios...
Sin tener que tocar las heridas de los clavos y la lanza
Sin haber recibido algún milagro o bendición
Sin que tu sonrisa sea mi pan de cada día
Yo solo creo en el Dios que vive en tu pelo
Y le rezo al amanecer escondido en tu ombligo
Mientras me dejó embriagar de tu alegria a voz alta
Y Mientras me dejes despeinarte como lluvia que alborota la hierba
Es verdad...
no tengo perdón mucho menos respeto
Es verdad...
el hambre canta un vals en nuestras entrañas
Pero la saciedad baila un tango con nosotros en un viejo puerto
Es verdad...
amar al invierno es cosa de locos y lo soy
Atropellar a la tristeza y regocijarse de ello
Despostillar los suspiros en el borde de una copa de vino
Yo sólo creo en el Dios que vive en tus lágrimas
Las que a escondidas han equilibrado tu desazón y tu experiencia
Ellas han retrasado tus latidos para impedir que el corazón te salte del pecho
Han terminado esparcidas en tus manos ahí han muerto y al final tu las has vencido
Yo sólo creo en el Dios que vive en tu voz
En la parsimonia de tu hablar cuando ocultas un secreto
Y en el huracán que es tu risa que incendia hasta convertir en cenizas al silencio
Y en cardo, las amarras de tu independencia
Yo sólo creo en el Dios que vive en tu alma
Y aquí le pido permiso a tu carne para llegar a ella y corroer sus cadenas
Y darle la libertad
Poniéndole unas pequeñas alas y alze el vuelo
Por que tu eres un ángel
Y tal vez bajarás a los infiernos para salvarme
Yo sólo creo en el Dios que vive en tu nombre
Dios mío...
Has marcado mi derrotero hacia la salvación que serían sus besos
Y me has dejado que el corazón reze su nombre
Y lo grite al viento, hasta acabar el aire en mis pulmones
Dios mío...
Si, ese es tu nombre y yo creo en ti.
Amén
egn