Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
De cierto modo, se me
caen las distancias.
De cierto modo vuelven
las golondrinas blancas.
De cierto modo el otoño
a sembrado azucenas
blancas, ¡blancas !,como
las intenciones, claras como la
lámpara que alumbraba la casa.
Y tu ausente de todo y yo
inconsciente de tus flores
que crecían en mi ausencia.
Sin el agua que les hacía falta.
¿Como puede vivir una flor sin el sol?
Como pueden sus raíces ser
tan profundas arraigadas
a la roca.
¿Como puede tu lucero ser azul?
Como el cielo que nos separa.
Se me cruzan los vientos que
Pasaron por tu espalda.
Que se juntan en mis manos
y no queda nada.
Solo el dolor de los dedos
que no te tienen, habla.
Como notas de fúnebre violín, mis
noches te llaman, a morir
conmigo, a llevarte este suspiro
que contengo en la boca
para ti.
Se fueron los veranos largos
quedaron solo los otoños pequeños
y violentos , sin la luz
de tus mañanas , solo
con la escarcha de esta soledad
que consume los huesos
y la carne.
Frio, ¡Frio ¡de soledades, que tañen
como campanas en esta isla de los muertos, donde
las cruces se agolpan una sobre otra
enarbolando su lamento, cada
ves más bajo, cada vez más lejano,
cada vez más olvidado.
Es el cementerio de los que fallamos.
Es la sentencia postrera del maldito error,
de la falla, de la falta de atención,
del no mirarte a los ojos amor.
de dejar de ver lo que era cierto,
De ...
Dejar de ver ese brillo azul que
me lleno la vida, en solo un momento, en
un instante de gladiolos muertos y nardos ,
en una mirada, un mundo
en tu sonrisa el cielo
.
.
Me caben todos los errores en esta fisura
infernal, me sobran tus dones benditos.
Me sobran las razones y me faltan
las tuyas.
Todo sobra. Solo Faltas tú y tú, solamente
yo edifique solo estos paramos, yo cree la niebla
que nos separa, yo construí este sepulcro , que alberga
los restos de tu amor, siendo responsable
de mi propia muerte.
Y de este infierno a la medida
que cree para mí.
Y de este infierno a la medida
que cree para mí.
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