Porfirio Mayo
Poeta recién llegado
Yo era la voz que escuchabas,
En el susurro del viento.
Yo era el susurro.
Yo era el viento.
Yo era el que tocaba tu piel,
Disfrazado de brisa.
Disfrazado de roció y de flores.
Yo era rocío.
Yo fui brisa.
Yo, el que canturreaba, junto a ti, cuando triste
Llorabas, junto al roble.
Yo miraba como tu alma sangraba.
Como tu cuerpo era herido.
Como tu boca y tus ojos,
Se dormían, se cegaban.
Yo era el que llevaba los versos por el aire,
Para que llegaran a tus oídos.
Yo, cantándote entre los árboles.
Yo era el que te hablaba, disfrazado de paloma.
Disfrazado de cenzontle y de pájaro guicho.
Disfrazado de nube y disfrazado de luna.
Yo el que tocaba tus hombros,
Con la suavidad del viento.
El que jugaba con tu pelo y con tu cara.
Yo la sombra, pegada a tu sombra.
Yo la sombra de tu sombra.
Yo era el viento en tus enaguas.
Llorabas, junto al roble.
Yo miraba como tu alma sangraba.
Como tu cuerpo era herido.
Como tu boca y tus ojos,
Se dormían, se cegaban.
Yo era el que llevaba los versos por el aire,
Para que llegaran a tus oídos.
Yo, cantándote entre los árboles.
Yo era el que te hablaba, disfrazado de paloma.
Disfrazado de cenzontle y de pájaro guicho.
Disfrazado de nube y disfrazado de luna.
Yo el que tocaba tus hombros,
Con la suavidad del viento.
El que jugaba con tu pelo y con tu cara.
Yo la sombra, pegada a tu sombra.
Yo la sombra de tu sombra.
Yo era el viento en tus enaguas.
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