Yo fui, tal vez era, quien obvió en la noche esmerilada
la difusa silueta de la taciturna luna…
Yo fui quien empezó a tener ojos para alumbrar tu mirada,
pero no era quien, entre todas, te amo como a ninguna…
Yo era, tal vez fui, inmarcesible frente al vendaval
que asolaban los vergeles de tu tacto…
Era, sin duda, alondra sin nido entre tu silente vernal,
y fui por ti, pero sin mí, un yo inexacto…
Lo que no era, ni fui, pero seré hasta que se agosten las primaveras,
ese necio que cohabitó con tu buz rubí…
Y tú, ilusa proverbial, jamás sabrás lo que yo, sin ti, era...
Y lo mucho que, por ti… para ti, fui…
la difusa silueta de la taciturna luna…
Yo fui quien empezó a tener ojos para alumbrar tu mirada,
pero no era quien, entre todas, te amo como a ninguna…
Yo era, tal vez fui, inmarcesible frente al vendaval
que asolaban los vergeles de tu tacto…
Era, sin duda, alondra sin nido entre tu silente vernal,
y fui por ti, pero sin mí, un yo inexacto…
Lo que no era, ni fui, pero seré hasta que se agosten las primaveras,
ese necio que cohabitó con tu buz rubí…
Y tú, ilusa proverbial, jamás sabrás lo que yo, sin ti, era...
Y lo mucho que, por ti… para ti, fui…