Poetacandente
Poeta asiduo al portal
Yo fui selva, y acaso de las más frondosas,
oh, sí, esperando tu llegada a por llegar,
todas mis plantas, que apuntaban al sol,
te creyeron sol, pero emergiste por detrás.
Pensaste, acaso, que yo te di la espalda,
y tus manos crueles, esbozando el puñal,
mientras mis plantas apuntaban al sol,
penetraste una, quizás cien y algunas más.
Yo te creía como el sol, y nada más...
sí, quizá fueras más lumínica y hermosa.
Oh, sí, esperando tu llegada a por llegar,
yo fui selva, y acaso de las más frondosas.
Ahora me revuelco incómodo en mi arena,
harto de sed, ondulando mis alientos calientes,
en los cactus, alguna sierpe que envenena,
y pencas en que, aguerridos, florecen mis dientes.
Y así, de nuevo, te vi pasar húmeda, y yo seco...
masticando un estertor que me atuve a gritar.
¡Podía apuñalarte, morderte o asfixiarte!
¡Pero no!, quizás ya no... olvidémoslo ya.
oh, sí, esperando tu llegada a por llegar,
todas mis plantas, que apuntaban al sol,
te creyeron sol, pero emergiste por detrás.
Pensaste, acaso, que yo te di la espalda,
y tus manos crueles, esbozando el puñal,
mientras mis plantas apuntaban al sol,
penetraste una, quizás cien y algunas más.
Yo te creía como el sol, y nada más...
sí, quizá fueras más lumínica y hermosa.
Oh, sí, esperando tu llegada a por llegar,
yo fui selva, y acaso de las más frondosas.
Ahora me revuelco incómodo en mi arena,
harto de sed, ondulando mis alientos calientes,
en los cactus, alguna sierpe que envenena,
y pencas en que, aguerridos, florecen mis dientes.
Y así, de nuevo, te vi pasar húmeda, y yo seco...
masticando un estertor que me atuve a gritar.
¡Podía apuñalarte, morderte o asfixiarte!
¡Pero no!, quizás ya no... olvidémoslo ya.