R. Lamark
H.R. Lamark
Yo he de decir que
no los quier conocer
Qué si yo en verdad los quisiera conocer,
¿creen ustedes que no he de mirarles el rostro?
¡que no he de responderles a todos sus reclamos,
cuando en lo alto de sus pisadas os veo titilar!
Conocerlos a ustedes yo no deseo,
séanme sinceros ¿qué importa en verdad conocerlos?
si ustedes quienes dicen conocerme,
no verán nunca más en sus vidas mi horrenda cara…
¡De qué sirve conocerlos!
si no es la espada traidora con la que apuntan hacia mi pecho,
son las rosas del chantaje bien manipulado,
¡para eso sirvo! ¡para ser mandadero fiel de sus intereses!
Nunca he de concederles el tiempo,
yo que, dichoso ahora, me convierto en lo que no deseo,
seamos sinceros, un vil cuento mal escrito,
palabras y más palabras de las que me arrepentiré de proclamar.
¡Vengan y pinten en mi cara sus ansias disgustas!
¡que no he de esperarlos si de conocerlos fuese el caso!
¡que no he de esperarlos si de conocerlos fuese el caso!
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