Yo le quiero y él me odia

le quiero y él me odia
él me quiere y yo le dio,
le miro
él mira para otra lugar,
él me guiño un ojo
y no le haga caso,
yo le quiero jodidamente
y él me odia jodidamente,
le odio jodidamente
y él me quiere jodidamente,
me coloca su mano en la cintura
y yo no sé donde pongo la mía.
Pues, yo le pondría mi mano en un lugar suyo que me recuerde porqué a veces lo quiero tan jodidamente. ;)
Besos.
 
le quiero y él me odia
él me quiere y yo le dio,
le miro
él mira para otra lugar,
él me guiño un ojo
y no le haga caso,
yo le quiero jodidamente
y él me odia jodidamente,
le odio jodidamente
y él me quiere jodidamente,
me coloca su mano en la cintura
y yo no sé donde pongo la mía.

Sí, para eso están las manos también, para sintonizar los deseos y los sentimientos. La felicidad es malditamente escurridiza y hay que no-saber dónde poner la mano para hallarla... aunque sea por un rato.
 
Sí, para eso están las manos también, para sintonizar los deseos y los sentimientos. La felicidad es malditamente escurridiza y hay que no-saber dónde poner la mano para hallarla... aunque sea por un rato.

Esto que me comentas, me acaba de recordar que quizás si los delfines hubiesen tenido manos, ellos serían los que mandarían en la Tierra.

Kiss dear
 

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