Troto
Pablo Romero Parada
Yo lloro solo, y
pego a mis nudillos;
no lagrimean mis ojos, pero
sí oigo mis gritos.
Soporto a la soledad,
aunque por ella enloquezca;
no es tan malo como el mal
al que drenan mis venas...
Pego solo a los claros,
a las nubes, a los rayos
de sol de perfumes
adornados con calvario.
Peleo con mi sombra,
sangrienta y desesperada;
por una gota cálida
del elixir de tu memoria.
Nunca te acercaste,
cuando creía que te oía;
fue mi esperanza un desastre
de una triste melodía.
pego a mis nudillos;
no lagrimean mis ojos, pero
sí oigo mis gritos.
Soporto a la soledad,
aunque por ella enloquezca;
no es tan malo como el mal
al que drenan mis venas...
Pego solo a los claros,
a las nubes, a los rayos
de sol de perfumes
adornados con calvario.
Peleo con mi sombra,
sangrienta y desesperada;
por una gota cálida
del elixir de tu memoria.
Nunca te acercaste,
cuando creía que te oía;
fue mi esperanza un desastre
de una triste melodía.
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