Kein Williams
Poeta fiel al portal
La mano le tiembla
la pistola está atenta
espera que jale el gatillo
y acabe así con su vida.
El hombre lo mira
apenas respira
le pide piedad
el otro llora.
La venganza está
en esa pistola.
Le apunta a quien le decía papá
el hombre que le dio comida y hogar
aquel que siempre estuvo a su lado
queriendo enmendar así su pecado.
Él toma el revólver
lo pone en su pecho
yo soy ese hombre
que te dio un lecho.
Y créeme igual que tú
tengo el corazón deshecho.
Escucha la historia
tu padre era mi amigo
jamás te he mentido
menos lo haré ahora.
Recién habías nacido
yo estaba deprimido
me había abandonado
la que más he amado.
Entonces quise matarme
me porté como un cobarde
de repente llegó tu padre
y el arma quiso quitarme.
Yo estaba decidido
el forcejeó conmigo
pero yo jalé el gatillo
me miró, y cayó al piso.
Vi sus ojos angustiados
y su cuerpo desangrado
el alcohol que había tomado
de mis venas se había evaporado.
Me agarró fuerte del brazo
y me dijo: Cuida a mi hijo
tenía el pecho perforado
y en segundos se había ido.
El perdón no encontré
sin querer yo lo maté
y por esa mi promesa
a tu mamá y a ti cuidé.
Serás siempre mi hijo
aunque has descubierto
que no llevas mi sangre
y mi más oscuro secreto.
Todo se volvió silencio
los dos quedan abrazados
de pronto suena un disparo
y un cuerpo cae al suelo.
Llora el joven sin consuelo
el no había apretado el gatillo
y le dice: Papá, yo te perdono
y él le dice: Te quiero hijo mío.
la pistola está atenta
espera que jale el gatillo
y acabe así con su vida.
El hombre lo mira
apenas respira
le pide piedad
el otro llora.
La venganza está
en esa pistola.
Le apunta a quien le decía papá
el hombre que le dio comida y hogar
aquel que siempre estuvo a su lado
queriendo enmendar así su pecado.
Él toma el revólver
lo pone en su pecho
yo soy ese hombre
que te dio un lecho.
Y créeme igual que tú
tengo el corazón deshecho.
Escucha la historia
tu padre era mi amigo
jamás te he mentido
menos lo haré ahora.
Recién habías nacido
yo estaba deprimido
me había abandonado
la que más he amado.
Entonces quise matarme
me porté como un cobarde
de repente llegó tu padre
y el arma quiso quitarme.
Yo estaba decidido
el forcejeó conmigo
pero yo jalé el gatillo
me miró, y cayó al piso.
Vi sus ojos angustiados
y su cuerpo desangrado
el alcohol que había tomado
de mis venas se había evaporado.
Me agarró fuerte del brazo
y me dijo: Cuida a mi hijo
tenía el pecho perforado
y en segundos se había ido.
El perdón no encontré
sin querer yo lo maté
y por esa mi promesa
a tu mamá y a ti cuidé.
Serás siempre mi hijo
aunque has descubierto
que no llevas mi sangre
y mi más oscuro secreto.
Todo se volvió silencio
los dos quedan abrazados
de pronto suena un disparo
y un cuerpo cae al suelo.
Llora el joven sin consuelo
el no había apretado el gatillo
y le dice: Papá, yo te perdono
y él le dice: Te quiero hijo mío.