Caminaba tu ciudad
desplegándome en tus ojos.
Caminaba por tu cuerpo
asombro, noche
era libre y te elegía
era luna de morar.
Socorriéndome, tus besos
a las diez
en mi rostro
me rondaban y esculpían
la ansiedad por tu llegada.
Preguntaban
silenciosos y amorosos
si las sombras me mordían.
Y cabellos, torbellinos
azabaches o de plata
haciendo tuyos mis deseos
arbolaban la sonrisa
que a otro día
valiente
se atrevía.
desplegándome en tus ojos.
Caminaba por tu cuerpo
asombro, noche
era libre y te elegía
era luna de morar.
Socorriéndome, tus besos
a las diez
en mi rostro
me rondaban y esculpían
la ansiedad por tu llegada.
Preguntaban
silenciosos y amorosos
si las sombras me mordían.
Y cabellos, torbellinos
azabaches o de plata
haciendo tuyos mis deseos
arbolaban la sonrisa
que a otro día
valiente
se atrevía.